El Ayuntamiento de Zalamea la Real acogió en la mañana del miércoles, 27 de mayo, la presentación pública del proyecto del futuro monasterio de las Hermanas de la Familia Monástica de Belén, de la Asunción de la Virgen María y de San Bruno, una iniciativa que continúa dando pasos en su implantación en la Diócesis de Huelva.
El acto, celebrado el miércoles, 27 de mayo, a las 10:30 horas en el consistorio zalameño, contó con la presencia del obispo de Huelva, Mons. Santiago Gómez Sierra; el alcalde de Zalamea la Real, Diego Rodríguez; el arquitecto responsable del proyecto, Carlos Hermoso; las cinco hermanas de la fundación; el propietario del terreno, Fernando Gutiérrez; el capellán Iván Huzo; así como representantes del Ayuntamiento, miembros de distintas formaciones políticas y representantes de las hermandades del municipio.
Durante el encuentro, las hermanas expusieron las razones que las han llevado a establecerse en Zalamea la Real, presentando asimismo el carisma de la Familia Monástica de Belén y el sentido espiritual de esta fundación en la Iglesia diocesana. La comunidad quiso transmitir también su deseo de arraigarse en esta tierra desde una vida centrada en la oración, el silencio y la acogida.
Por su parte, el arquitecto Carlos Hermoso ofreció una explicación detallada del proyecto global del monasterio, deteniéndose especialmente en la primera fase, que contempla una construcción inicial de 1.000 metros cuadrados, ajustada a la normativa urbanística vigente y cuya tramitación será presentada de forma inmediata ante el Ayuntamiento.
Asimismo, durante la exposición se ofreció una visión de conjunto del desarrollo futuro del monasterio y de las distintas actuaciones que deberán abordarse progresivamente, especialmente en materias vinculadas a suministros e infraestructuras como electricidad, abastecimiento de agua y otros servicios necesarios para la vida de la comunidad.
La presencia de esta nueva fundación contemplativa supone un motivo de esperanza para la Iglesia de Huelva y para el municipio de Zalamea la Real, fortaleciendo la dimensión espiritual y orante de la diócesis.
La Diócesis invita a los fieles a acompañar con la oración este proyecto, para que esta futura comunidad contemplativa sea signo fecundo de presencia evangélica, silencio y comunión en medio de nuestra tierra.