El Centro Cultural de Nerva expone hasta el 6 de septiembre una veintena de cuadros de José Francisco Pascual que muestran el dominio del artista nervense con la técnica de la espátula. Bodegones, paisajes rurales, marinas y retratos visten las paredes de su salón principal, ofreciendo lo mejor de este artista, marcado por la timidez, que encuentra su mejor formar de comunicarse con el mundo a través de su prodigioso pincel.
Tras la bienvenida del presidente de esta más que centenaria Sociedad, Francisco José Vázquez, la periodista nervense Carmen Alcázar fue la persona encargada de presentar la exposición de Pascual en la que se guardaron las más estrictas normas de seguridad para prevención de la Covid-19. Esta exposición surge tras descubrir en las redes sociales la galería virtual ‘Pascual Art Gallery’ en la que Pascual muestra todo lo mejor de la producción artística que atesora en su casa-museo.
Alcázar tuvo palabras de recuerdo para Pascual padre, el gran mentor de Pascual hijo, “con el que empezó y del que aprendió todo, del que probablemente le venga esta pasión incontestable por el arte y la pintura desde siempre, fue por tanto su referente y fuente de inspiración en esos primeros años de infancia y adolescencia”.
Para la periodista, “el alumno superó al maestro, sobre todo porque es más que evidente que estamos ante un autor que imprime su sello propio en cada cuadro, un pintor total que domina como quiere y como le da la gana las diferentes técnicas pictóricas, que demuestra en cada pincelada o en cada espatulazo que, - pese a que sean muy malos tiempos para “la lírica” y que hasta en ocasiones se haya tomado un descanso digamos-, él no puede dejar de pintar, la pintura está ahí, en su ADN y eso tiene que sacarlo pa’ fuera, porque realmente la pintura es su vida”.
También repasó su paso por Basilea (Suiza) en la que estudio la diplomatura de Bellas Artes, sus viajes de estudios por Europa, sus exposiciones colectivas e individuales, y su vuelta a Nerva en 2003. “Aquí en la tierra que lo vio nacer y en la que nos ha regalado desde entonces varias citas con su pintura como la Círculo Comercial (Mercantil), el Museo Vázquez Díaz, Robles, Casa Idolina, su propia casa, así como el magnífico cartel de la Feria de la Tapa con esos impresionantes gurumelos que gusta tanto pintar y recolectar en los tradicionales canastos que él mismo se lanzó a elaborarse, o las maravillosas acuarelas con las que ilustró el relato solidario de Román en la Sonrisa de Lidia hace unos años”, relata.
Especial atención merece su casa-museo, en el Valle de la Cuenta, el barrio en el que también se crió la periodista encargada de presentar la exposición de Pascual. “Una muestra impresionante, derrochadora de ARTE con mayúsculas en cada pared, en cada rincón, en cada habitación de esa casa, unas cuatrocientas obras, algunas ya colgadas y enmarcadas como a él le gusta, otras acabadas y en proceso, apiladas en su estudio a la espera de dueño, de marco o de proyecto que las encaje. Y todas partiendo de donde él, de lo sencillo y lo cotidiano y que hoy hay una buena muestra en este salón: sus apetitosos bodegones de gurumelos de la tierra, sus magníficos retratos y escenas cotidianas, sus paisajes serranos y sus preciosas marinas, etc.”, subraya.
Alcázar destaca el dominio magistral de la espátula de Pascual y su fuerza, y llama la atención de todos hacia otros dos aspectos: “Primero, en sus acuarelas, en las que Pascual salva a la perfección esa dificultad intrínseca de la técnica y con la que llena de una clara vaporosidad en cada una de sus obras, de efectos acuosos y limpios, de un aire respirable y único que cuida con esmero en cada pincelada. Y por otro lado, quiero destacar aquí sus retratos y sus figuras, en la línea del cuadro que reza en el cartel, y que pese a que aquí ha sido imposible traerlas os aseguro que en su estudio hay docena de ellas a cual más trabajada, llenas de armonía, de dulzura unas, de sensualidad otras, pero todas y cada una de ellas nos muestran una versión más sorprendente, menos vista, de Pascual, o al menos a mí me lo parece, y que espero y animo a que sean parte de la siguiente exposición de este gran pintor nervense”.
Unos versos creados para la ocasión pusieron el broche de oro a la inauguración de la muestra con la que Pascual vuelve a encontrarse con Nerva en el Centro Cultural como testigo de excepción.
MIENTRAS PINTAS
A J.F. Pascual Sorribas pintor de alma clara
Mientras tú pintas,
juega la niña de las trenzas rubias
en la corriente
que pinta de azul
la tierra roja que te vio nacer.
Mientras tú pintas,
se refleja aquella mujer hermosa
en el espejo
roto por las olas
que mecen barcos en tu mar en calma.
Mientras tú pintas,
recoges los gurumelos que crecen
en terreno agreste,
orillando el Tinto
que tizna del azufre tus pinceles.
Mientras tú dibujes con la espátula
la vida,
y tu pintura se haga al lienzo
la piel
o tu agua se beba colores
al aire;
mientras tú sigas pintando, Pascual,
en Nerva,
estoy segura,
seguirá existiendo la poesía.